Quizá hay quienes consideran que lo económico prima sobre cualquier aspecto. Sin embargo, es necesario imprimir un mayor énfasis en la importancia que representa la información para la sociedad, o mejor aún, para quienes emplean los medios de comunicación como instrumentos de coerción social.
Es probable que los medios de comunicación no posean una verdad absoluta acerca de lo que ocurre, pero no se puede negar que los mass media son los encargados de agendar la información de acuerdo con sus beneficios particulares. La televisión muy especialmente, se ha convertido en una especie de escenario donde se construye la sociedad, gracias a los discursos que ésta elabora en todo momento y a través de los cuales presenta una visión del mundo desvirtuada que repercute en el pensamiento y en el comportamiento de los individuos.
Por tal motivo, no es extraño que las personas más influyentes del mundo en materia política y económica opten por convertirse en propietarios de los medios de comunicación más reconocidos tanto a nivel nacional como internacional, con el fin de imponer tendencias o estilos de vida que se reducen exclusivamente a la belleza, la juventud, la moda y todo tipo de actitudes superficiales que desconectan a la sociedad de la realidad en la que vive.
Cuanto esto ocurre, los individuos se encuentran en un estado máximo de embelesamiento donde no hay lugar para el análisis o el cuestionamiento de algún hecho. Incluso, las personas no se percatan de lo que ocurre a su alrededor y poco a poco se va perdiendo el criterio que se necesita para debatir o refutar cualquier tipo de situación. De hecho, mantener a la sociedad en esta condición es lo que le conviene a los controladores de los medios, pues se incrementará en mayor grado el consumismo y la sociedad continuará avasallada por todos aquellos quienes ostentan el poder.
jueves, 12 de febrero de 2009
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